sábado, 12 de septiembre de 2009


LES DEJO UNA NOTA QUE HICIERON MIS COMPAÑERAS DE GUALEGUAYCHÚ. PUBLICADA EN "EL ARGENTINO" 10/09/2009


Les cuento que todos los que cursamos ya somos docentes y estamos trabajando en los distintos niveles del sistema educativo.

La repitencia y los fracasos escolares

En este trabajo, Raquel Fariña y Marcela Guzmano-alumnas del tercer año del Profesorado de Pedagogía de la UADER- consideran que “reflexionar sobre el tema de la deserción y el fracaso escolar es un compromiso de toda la sociedad”. Tras considerar que para abordar la complejidad del fenómeno hay que tener en cuenta múltiples variantes, la estudiantes expresan “en los últimos años, nos viene sacudiendo a la ciudad de Gualeguaychú, al igual que al resto de la Argentina, la problemática de los fracasos escolares y la repitencia. Cuando abordamos este tema tendemos a hacerlo siempre desde un espacio reduccionista, en el que centramos la mirada acusadora en el alumno y en su familia, y no ahondamos en las múltiples variantes y en la complejidad de este fenómeno.En el discurso habitual instalado en la sociedad es común escuchar: “los alumnos cada vez saben menos”, “los padres se desentienden de la educación de sus hijos”, “en la escuela no hay autoridad”, “los edificios se vienen abajo”. “los docentes ya no tienen vocación”, “la escuela ya no es lo que era”. Son frases que hacen énfasis en el grado de deterioro, definiendo así el Apocalipsis del Sistema Escolar. Podríamos decir que hay un consenso general centrado en la valorización del pasado en desmedro del presente, que nos lleva a querer aferrarnos a una escuela que sirvió en otra época, pero que no se adecua a la realidad actual y que ya ha mostrado sus límites.Estos análisis, aunque apuntan sumisamente hacia otras causas, siempre terminan basando la dificultad en el “desinterés” y en la “culpabilizació n” de los jóvenes por no poseer lo que la escuela no logra generar en ellos.No debemos olvidar que la escuela secundaria nació como educación para unos pocos, contrariamente de la educación primaria que fue pensada para alcanzar a toda la población (aunque no se dio totalmente en la realidad) que, con una pretensión de igualdad, se la declaró gratuita y obligatoria.La escuela media fue creciendo paulatinamente en matrícula, en un proceso de democratizació n de la enseñanza, alcanzando a una mayor cantidad de jóvenes. Pero ahora está en vigencia la nueva Ley Nacional de Educación que la declaró obligatoria hasta su último año (aún cuando no se ha logrado cumplir con los diez años de obligatoriedad establecidos con la Ley Federal de Educación). Lo que plantea desafíos y responsabilidades de todos los actores sociales: desde el Estado hasta los alumnos, pasando por los padres, los docentes y la sociedad en general. Lo cierto es que ya no podrá ser lo mismo que antes: una escuela seleccionadora donde sólo entraban y salían los “mejores”, o donde entraban muchos y terminaban pocos.Hoy todos tienen que entrar, transitar y terminar el colegio secundario, ya no sólo como decisión propia o familiar, sino porque hay una Ley que así lo establece. Por lo tanto es indudable que hay que darle otro sentido. Hay que generar las condiciones que hagan efectivo el cumplimiento de dicha obligatoriedad, lo que no significa caer en facilismo o demagogia juvenil. Sabemos que existen una distancia creciente entre escuela y el mundo de la vida, entre cultura adolescente y cultura escolar y que generalmente esto se manifiesta en las aulas como “desinterés” y “apatía” por la currícula escolar, además de poca disposición para el estudio y el esfuerzo. No podemos decir que los jóvenes ya no se interesan por el conocimiento, pues cómo explicaríamos entonces, su gran plasticidad en el aprendizaje de las nuevas tecnologías, donde los adultos necesitamos recurrir a ellos para poder acceder a su uso. Es necesario poner en tela de juicio los conocimientos enseñados, los métodos, las prácticas de enseñanza y los formatos escolares. Hay que tener en cuenta que los cambios en educación no se condicen con los cambios operados en la sociedad.Es más, las transformaciones que, en las últimas décadas, se han intentado, han acentuado la rigidez del modelo tradicional, por lo que han hecho cada vez más evidente la crisis del nivel medio.Como dijimos al comienzo, la problemática de la repitencia y del abandono tiene múltiples factores: económicos, familiares, sociales, pedagógicos, pero las condiciones de aprendizajes con que se encuentran los alumnos son fundamentales para evitar el fracaso y la deserción.Los cambios no deben basarse en una visión nostálgica de la escuela que ya no tenemos. La crisis debe ser la ocasión de pensar otra escuela, una escuela nueva, acorde a los tiempos en que vivimos.


El argentino 10/09/2009

3 comentarios:

DianaL dijo...

Estuve recorriendo todo el blog. Tiene una mirada que permite ampliar temáticas.Todas muy interesantes y algunas particularmente personales.La colgaré como rollblog en el mío.

Sofía de Lourdes Fernández dijo...

Gracias Diana, me pone contenta que valores o que hago con cariño y pensando en los que me conocen y en los de más allá también.

Anónimo dijo...

Interesante artículo. Coincido en que tenemos que reflexionar sobre el tema de la repitencia y el fracaso escolar. También hacer propuestas para llevar adelante la construcción de una nueva escuela, acorde con la complejidad que plantean las autoras. Felicitaciones. Susana Lizzi