lunes, 24 de enero de 2011

Un poema para compartir


Entrerriano

Tu espíritu se ha forjado

en un paisaje distinguido

torneado con aire y sol,

con aguas mansas, con dulces trinos,

con locas curvas de mil afluentes

que acarician riberas

invitando al canto, al vino, al amor.

Tu espíritu, hombre entrerriano,

anda sendas de pesca tranquila,

hermanado a los arroyos

que alimentan esperanzas e hijos…

que recorren los montes de espinillos

y le dan tregua al calor.

Eres el señor del terruño,

el dueño de islas y de aguadas,

el amo de verdes ondulados,

el señor de los aromos y del trigo

que se hace pan caliente,

que huele a amistad.

Tu espíritu, envuelve a mi tierra,

es pasión y mansedumbre

es fogón chispeante y guitarras,

es madera de ñandubay.

Es aroma de costumbres

que enseña su mano abierta

alcanza, franco, su mate

de extenso y fiel litoral.

Es tu espíritu montielero,

emblema en este mundo,

sembrado de costa a costa

mirada fraterna, persona cordial.

Y vuelcas en manantiales

tu palabra sencilla

que sabe de chamarritas

Y cadente chamamé,

Donde se cuentan historias

que se viven día a día,

y se convierten en bandera

de tradición provincial

No cambies tu idiosincrasia,

No cambies tu ser pueblero

es ese tu distintivo, tu color de aldea,

tu mejor música, tu razón de ser.